“La alegría mayor está en mi corazón por poder sonreír y disfrutar sin sustancias”.

“La alegría mayor está en mi corazón por poder sonreír y disfrutar sin sustancias”.

“La alegría mayor está en mi corazón por poder sonreír y disfrutar sin sustancias”.

 La tarea diaria que realizan Las Manos que Ayudan sin esperar nada a cambio ni calcular los resultados de las acciones está justamente dando positivos resultados a personas vulnerables que en su gran mayoría se encuentran en situación de calle.

Diariamente voluntarios de Las Manos que Ayudan salen a sus recorridos semanales para ofrecer un plato de comida a quienes lo necesitan.   

La buena fortuna sucedió en uno de esos recorridos cuando Santiago, voluntario,  comenzó a interactuar con Claudio (asistido) luego de que el primero le diera un plato de comida en las inmediaciones del hospital Fernández del barrio porteño de Palermo.

Tras una charla con Claudio, Santiago cotejó que poco después de recibir el alta médica de un tratamiento de adicciones el protagonista de esta historia se vio lisa y llanamente expulsado a la intemperie.  

Su tabla de salvación fue haber prestado atención y estar dispuesto a recibir la ayuda de los voluntarios de Las Manos, Santiago y Silvia.

Aquí reproducimos un breve extracto de lo que nos contó Claudio de su antes y después de haber recibido la ayuda. 

  1 ¿Cómo te está yendo?

Me está yendo muy bien ya que estoy en plena recuperación. Soy  consciente que me falta mucho. Pero se puede con fe. Haciendo las cosas como realmente se deben hacer ya que hice otro tratamiento de rehabilitación pero me fue mal por no hablar realmente lo que me estaba pasando. Y tuve una recaída después de estar casi dos años sin consumir.

2 ¿Cómo conociste a las Manos que Ayudan?

Las conocí en el Hospital Fernández, yo me encontraba prácticamente en situación de calle debido a que ya hacía varios días que me habían dado de alta. Los encontré en el hospital repartiendo las viandas para la gente que estaba en la misma situación que yo. Así conocí a Santiago (voluntario) y me dieron una vianda para cenar y nos pusimos a charlar. Le conté un poco de mi situación. Y Santiago me propuso hacer algo muy bueno por mi vida. Me dijo que si yo estaba con ganas de hacer un tratamiento de rehabilitación y yo sin dudarlo accedí automáticamente.

 Así conocí a Santiago y Silvia (también voluntaria) y gracias a ellos hoy me encuentro haciendo mi tratamiento para rehacer mi vida sinceramente. Si no los hubiese conocido a ellos no sé qué hubiese pasado conmigo. No tengo palabras de agradecimiento hacia ellos y toda la gente de la Fundación. Siempre estaré agradecido de ellos.     

Cada vez que me acuerdo de ellos siento un nudo en la garganta pero no de dolor sino porque siento que me salvaron la vida. Cada día de mi vida rezo por mí y por ellos, para que Dios los ayude sinceramente. Los quiero con toda mi alma (mientras dice esto se le caen las lágrimas de la emoción). Espero conocer esa Fundación que tanto me está ayudando.

 

3 ¿Sabés que es una alegría para todos que estés en el camino de la recuperación?

De saber no lo sé. Pero sí me lo imagino. Lo que sí sé es que la alegría mayor está en mi corazón y alma. Por poder sonreír y disfrutar sin sustancias.

Me alegra muchísimo de saber que es una alegría para todos Uds. Y para toda mi familia el hecho que esté en el camino de la recuperación. Es largo y doloroso y hasta a veces cansador pero nunca voy a bajar los brazos.

4 ¿Cómo lo estás viviendo?

Lo vivo día a día, con fuerzas, con grupo, con terapia; con toda la ayuda de mis compañeros y del equipo terapéutico.

5 ¿Que le recomendarías a alguien que paso por la misma situación o que están a punto de sumergirse en las drogas?

Yo le recomendaría que no pruebe ninguna sustancia prohibida como marihuana, alcohol, estupefacientes, etc.

Porque en mi caso yo toqué fondo mal y hoy le doy gracias a la ayuda de gente que ni siquiera me conocía y depositó esperanzas en mí.

6 ¿Cómo es sonreír sin consumir sustancias?

Es hermoso porque yo siento que sonrío con pureza en estado normal, sin consumir. Mi vida dio un giro de 180 grados puesto que hoy yo puedo sonreír y no solo eso sino hacer un montón de cosas buenas que hace muchos años que no lo hacía.

 

 

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